La maldición del dedo gordo

beach-blue-feet-37921 (1)

Llevan cuatro citas, todo pinta de maravilla, la pasan increíble. Él piensa que ella es linda, educada y podría ser la futura madre de los hijos. La invita a la playa, pasa a recogerla y de repente la ve por primera vez en sandalias. Una voz interna le ordena; reeeeeeeetirada.

A pesar de que hoy en día por suerte nos bombardean con una serie de anuncios, artículos, mensajes de aceptar nuestro cuerpo con todas sus imperfecciones y trabajar en nosotros como persona, los dedos y el pie en general de la pareja, siguen siendo todo un tema para los hombres.

Es que para la mayoría es imperdonable salir con alguien que tenga los pies feos o mal cuidados. En la parte de mal cuidados les doy toda la razón, uno de los gastos fijos que NUNCA hay que cortar es el de un buen pedicure mínimo dos veces al mes, porque como dijo un amigo “ las uñas son la presentación del resto de la pierna”.

En cuanto al tema de la anatomía del pie es una playada porque no hay mucho que hacer; si nació con los dedos gordos mucho más grandes que el resto (el legítimo jocote), si tiene el pie hinchadito tipo tamal o en mi caso que tengo el dedo gordo más pequeño que el siguiente, eso no puede ser pecado capital.

Este aspecto ha llegado a ser tan importante, que conozco varios amigos que apresuran el tema de ir a la playa en su proceso de “dating” para poder ver los pies descubiertos de su nuevo y así decidir si quieren seguir conquistándola. Al igual que conozco rupturas que a los ojos de ellas fueron por alguna pelea o falta de química y ellos solo me dicen en secreto; “tenía los pies horribles, no pude”.

Mucha gente piensa que esto es totalmente superficial e irrelevante hasta que un día deciden “cucharear” con alguien y de repente le salen semejantes garras que al tratar de hacerle cariñitos más bien sienten que les desgarran la piel. Yo creo que no es justo juzgar a una mujer por eso, pero nunca he salido con una.

Solo queda decirles muchachas que siempre tenemos que estar bien preparadas, si bien creo que no podemos operarnos los pies para que sean bonitos ¿o tal vez sí? por lo menos andarlos lo más “chaineados” posibles.

Un agradecimiento especial a todos esos hombres que ayudaron en este artículo a los que ni a pu$%&/ les voy a enseñar mis pies y a aquellos que aún en estos días como dice la canción del tiempo de mis papás; “buscan por dentro”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s