Jefelecciones!

Este año que volvieron a salir los pasajes baratos a Perú decidí unirme a la manada de ticos que cada día invaden ese país y las redes sociales con fotos de llamas, Machu Picchu y comida rica.

Antes de empezar mis actividades de turista, decidí visitar a un exjefe que no veía hace rato que fue trasladado allá y con el que siempre mantengo el contacto.

Esta reunión informal después de casi 5 años, sin el miedo que uno le tenía pero con el mismo respeto, me hizo desear aún más escribir este artículo que desde hace rato venía madurando.

Si lo piensan en detalle, los jefes son como los novios (analogía extraña yo sé) hayan sido malos o buenos todos le enseñan algo a uno.jefelecciones.png

Debo confesar que he tenido la gran suerte de tener siempre jefes bastante buenos, suena brocha pero es enserio, porque uno oye estas historias de gente que los ve como Dioses del Olimpo o que les teme como al innombrable de Harry Potter. Por eso, les quiero compartir las lecciones que me han dado:

Buena memoria: en uno de mis primeros trabajos el Gerente General me llamó repentinamente a su oficina y yo jugando de eficiente fui casi corriendo. Cuando me senté con él empezó a explicarme un proyecto nuevo mientras yo ponía toda mi atención. Al cabo de unos minutos me dijo; tenés una excelente memoria y yo súper orgullosa pensé ¿cómo se dió cuenta tan rápido? Y continuó con… porque no has apuntado nada. Hoy en día no voy a una reunión sin un cuaderno así me tenga que esperar Don Luis Guillermo Solís.

Carro depreciado: una vez llegué muy firme con mi carta de renuncia, me quería ir (por güila) y porque me sentía frustrada. Acto seguido de que mi jefe se percató de que no tenía otro trabajo, me dijo que botara la carta y me quedara por que si me iba sin tener nada mejor me convertiría en un carro de agencia que una vez puesto en la calle se depreciaría con los meses.

La simpatía cuenta: en mi departamento una compañera y yo éramos bastante “entusiastas” y nuestro jefe un poco serio, trabajábamos mucho pero lo disfrutábamos. Un día hablando con el en su oficina nos confesó que si tuviera a dos personas con las mismas capacidades pero una simpática y otra no, escogería a la primera. Nunca nos lo imaginamos.

¿Para qué se estresa?: este jefe tenía una clase de paz interior mientras yo corría como loquita con el ojo temblándome y sin tiempo ni para ir al baño; me sentó obligada y me dijo que para qué me estresaba, porque si salía bien no tenía caso y si salía mal no podía devolver el tiempo y evitarlo.

No se preocupe, ocúpese: siempre que hay una situación de estrés en la oficina tendemos a preocuparnos, volvernos locos y lo último que buscamos es una solución. Cada vez que alguien decía “estoy preocupado por..” mi jefe solo se volvía y el recetaba un “no se preocupe, mejor ocúpese. Muy contundente y cierto

Si hacen un recorrido mental por los jefes que hemos tenido (para los que los hemos tenido) les aseguro que van a descubrir un montón de cosas que les enseñaron y al final los hicieron los profesionales que son hoy. En caso de que sean jefes, piensen qué cosas valiosas les están dejando a sus empleados.
*Imagen de freepik

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