Manual para no sentirse viej@ a los 30

El otro día a través de mi blog me invitaron a una pasarela de tendencias de vestidos de noche en Valesky. Lo que yo no sabía es que el evento era enfocado a graduaciones de cole. Ese día rodeada de chiquitas de 17 años (a las que casi les doblo la edad) todas usando Snapchat, realicé lo inevitable; a mis casi 32  para bien o para mal, ya no soy tan joven.

Tengo un montón de amigos positivos que pasan diciendo las ventajas de tener más de 30, todas las razones por las que es la mejor década y estoy segura que van a hacer lo mismo cuando vengan los cuarentas y los cincuentas.

Mi punto de vista es que los veintes son insuperables; uno tiene mejor la piel, el cuerpo, el pelo (en el caso de algunos hombres aún tenían pelo) y está en la “florsh” de la juventud. Además son menos las complicaciones y problemas, empieza a ganar platilla y darse algunos gustos después de llevar una vida de estudiante muy limitada. Con respecto al amor, la gente aún no se ha colocado y hay muchas opciones para escoger.

Si toda la gente se quedara pegada en ese tipo de pensamiento al llegar a la tercera década,  la tasa de suicidios sería muy alta por que simplemente no podríamos lidiar con la idea de que estamos envejeciendo.

Es aterrador ver que en las encuestas en la parte de edad ya uno marca la tercera casilla  después de las opciones de 17 a 24 y la de 25 a 29. También saber que ya no aplica para un montón de becas y cosas que tienen límite de edad de 28 años. En mi caso ya me resigné a que hay toda una sección de una tienda de ropa en la que me gusta comprar, que ya no me luce.

Lo que nos mantiene en pie, o por lo menos a mí, es saber que disfruté los veintes a más no poder y aunque quisiera quedarme para siempre de 24, la vida avanza así que les comparto mis consejos de treintona feliz:

  • Dejar de lamentarse: los veintes ya no van a volver, aunque tuvieron los suyo tiene que empezar a ver lo que traen los treintas además de las patas de gallo los cambios en el metabolismo.
  • Dejarse de tonteras: uno ya no se anda preocupando por cada espinilla que le sale ni por decir lo que piensa ni por lo que piensan de usted.
  • Mejor calidad que cantidad: ya pasó por el colador a varios de sus amigos que no lo lograron y solo le queda la gente con la que vale la pena estar y compartir.
  • Disfrutar cada día: a los veintes uno cree que es inmortal y todo dura para siempre. Con el paso de los años se ve dando “pichacitos” (sorry por la pachucada pero es la verdad) que le recuerdan que lo importante es vivir ya y lo más intenso.
  • Ser la mejor versión: tanto en look como en personalidad, ya pasó por un montón de situaciones que le han enseñado lo que sirve, lo que puede mejorar y lo que debería desechar. Hágalo.

Mientras uno más aprecie cada día lo que tiene en lugar de lo que le falta y se concentre en lo que quiere hacer, en vez de lamentarse por lo que no hizo, más feliz va a ser con treinta, cuarenta y hasta 100 años.

No sentirse viej@ es gratis, pero hay que bretearla.

 

 

 

 

 

 

 

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