El síndrome del Leñador

lanador

Hace días vengo buscando que me caiga del cielo la inspiración para escribir y aunque la pulseaba y la pulseaba, nada. Hasta me puse a leer al maestro Benedetti, mi escritor favorito a ver si se me pegaba alguito y ni aún así.

Hoy estoy sentada literalmente viendo al ciprés y de pronto me llama una amiga y me dice “esta es una historia para La de Rojo”, de repente saqué pecho como si me dijera “este es un trabajo para Superman”. Yo como toda una Dra Corazón me senté de pierna cruzada a oírle el cuento porque parecía que iba “pa largo”.

Me dice que no entiende lo que le pasa porque se enteró por medio de Facebook con el tag de un amigo del amigo, que su exesposo con el que estuvo varios años se acaba de casar de nuevo y sintió raro.

Ellos se separaron hace como 8 años y ella casó de nuevo hace algún tiempo y es bastante feliz en su relación actual. Me dijo que realmente no volvería con este tipo aunque los dos estuvieran sin pareja y que siempre pensó que si él se volvía a casar no le iba a importar.

Yo dándole vueltas el asunto pensando cuál podría ser su diagnóstico porque creí que para eso me había llamado, hasta que ella solita concluyó; “es que yo como dice el dicho ni corto la leña, ni presto el hacha” y en mi mente sonó inmediatamente un “pliiiin” (efecto de sonido de varita mágica) claro lo que tiene es el Síndrome del Leñador.

Estos leñadores son los y las que a pesar de que saben en el fondo que no quieren algo o a alguien, no encuentran la manera de desapegarse del todo para que ya no les importe y lo dejen i.

Yo los clasifico en dos tipos; los leñadores pasivos como mi amiga que solo se quedan en pensamientos, no ejecutan y después se les olvidan sin más y los leñadores activos que son los típicos “exes” que cuando uno tiene nuevo novio empiezan a joder (sí eso es lo que hacen) si uno recae y les da pelota mata de inmediato su interés y por arte de magia desaparecen.

Este término no aplica solo en “exes” también para la gente que busca, busca y busca a alguien y cuando por fin le hacen caso se quita y cuando ve que la persona pierde el interés de nuevo vuelve a buscar. ¡Qué cansado!

Mi consejo final a mi amiga fue que es definitivo que no lo ama ni lo quiere de vuelta pero no se ha resignado a perder un “fan”, a los leñadores que tienen el hacha solo empolvándose, si no van a cortar la leña que vayan prestándola para que alguien más la aproveche (suena medio pachuco pero sí, préstenla) y a los que se ponen de leñas vayan buscando quien los corte porque meterse con leñadores no deja nada.

 

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