¡Usted está loca!

 
Esta fue la frase que oí durante tres semanas completas cuando le contaba a la gente que iba a ir sola a conocer Asia.

Desde hace un par de años se me metió en la cabeza Tailandia como destino para pasear, aunque sabía que por mi trabajo no sería posible en un corto plazo. Viajar al otro lado del mundo requiere mucho tiempo que nunca tenía.

Puedo decir que los planetas se alinearon, que el destino quería, o cualquier hablada filosófica que se les pueda ocurrir, y en noviembre ahí estaba yo con el tiempo, los recursos y, por supuesto, las ganas de cumplir ese sueño.

Uno cree que es así de fácil de decir “ok, me voy”; sin embargo, cuando uno ya tiene realmente la oportunidad, lo piensa dos veces.

Inmediatamente aparecieron todas estas dudas en mi cabeza: son muchas horas de viaje, si es inseguro, si me da miedo, si pierdo el pasaporte, si me roban la plata… Todos los “si” que uno se inventa para resistirse a salir de la zona de confort.

Cuando le conté a mi familia y amigos varios hasta me hablaron de trata de blancas, extracción de órganos, secuestros, violaciones y toda clase de tragedias que podrían pasarme si iba al continente asiático.

Pasé tres noches casi en vela pensando si era una buena idea, porque en el fondo era algo que realmente quería, pero que no iba a poner mi seguridad en juego. Estaba tan cómoda acostada en mi cama, en mi país con mis cosas.

Pospuse el tema el mayor tiempo posible porque me generaba mucha ansiedad, hasta que llegó el día en que debía decidir.

Si no hacía el viaje a la única persona que defraudaba era a mí misma, aunque estoy segura que en el momento en que uno deja de cumplir sus propias promesas también lo hace con las de los demás.

Así que un día me envalentoné, busqué un tour para ganar confianza los primeros días, reservé mi tiquete y saqué mi visa. Todo en la misma semana. Ya sólo faltaban 20 días para abordar, por fin yo era Julia Roberts y ya este tipo de historiad no pasaban solo en las películas.

Empaqué la maleta más pequeña que pude, una que pudiera cargar por aquello, cuando normalmente empaco el triple para viajar cuatro días. Además, todo el mundo se despedía de mi como si no fueran a volver a verme (polísimo, yo sé, pero así fue).

El gran día llegó y me di un aplauso porque, aunque me moría del miedo, realmente estaba a punto de cumplir un sueño y sabía que ese viaje me devolvería cosas que el 2015 me arrebató y me traería muchas otras nuevas.

Hubo quienes incluso, ya de camino, intentaron quitarme el impulso, como cuando en la escala en Los Ángeles el que me selló la visa me dijo “usted está loca, las mujeres no van solas a Tailandia” o cuando la de aduana me dijo “usted está loca, ¿va ir a buscar un tsunami o qué?”. Otra vez esa molesta frase. Nada más que esta vez ya no importaba. Estaba muy cerca y los nervios se fueron transformando en emoción.

Volé un día y medio en cuatro aviones, con largas horas de espera, comida fea; no obstante, lo hice conociendo gente increíble, que cada vez que aterrizaba me hicieron sentir que todo iba a estar bien.

Hoy les puedo decir, mientras les escribo desde un restaurante con vista a la playa en Koh Phangan, que ha sido una de las mejores semanas de mi vida y no puedo esperar por vivir las que me faltan.

Sin duda, no hay mayor satisfacción que cumplir los sueños y que si todo esto significa estar loca, pues amo ser una loca.

*La de la foto soy yo 🙂

10 Replies to “¡Usted está loca!”

  1. Felicidades, podras estar “loca” pero esta experiencia ya nadie te la puede quitar. Yo también me volví loca y ahorita estoy en Austria cumpliendo mi sueño. Esto es vivir!

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  2. Que cool! Hiciste alguna investigación antes de irte o solo el tour!!? Como te fue con eso?? O te fuiste a “ciegas” ??

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    1. Empecé a hacer investigación pero cada día me enredaba más entonces empecé a la segura en un tour que saliera de la ciudad a la que yo llegaba con gente de un promedio de edad como el mío y ya sintiendome un poco más hallada decidir el resto del viaje

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  3. enjoy it! este año se me ha metido igual en la cabeza, Asia, pero todo mundo dice, y vas a comer perro!? jajaja, pero si Dios quiere, definitivo, esta en la lista de destinos.
    Que sigas disfrutando y que regreses con bien.

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    1. Tal vez es así en países como China, aquí en Tailandia la comida es deliciosa en cualquier lugar y baratísima. El servicio una maravilla y la gente hace lo que sea por vos. Si hubiera sabido todo esto no lo hubiera dudado un segundo

      Saludoss
      !!

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