!Auxilio, vienen los mariachis!

mariachi

Una noche cualquiera en la sala de mi casa se arma un pequeño foro improvisado entre mi familia acerca de las cosas que nos dan pena de cualquier categoría o tema. Obviamente era un lunes sin nada mejor que hacer.

En la lista empiezan a aparecer cosas desde recibir elogios porque uno no sabe qué hacer, cuando en un restaurante las personas que lo acompañan a uno se cambian de mesa mil veces y hasta toparse gente medio conocida en lugares públicos por la congoja que causa no saber si es mejor saludarlos o hacerse el loco.

Llega mi turno y pienso que a lo mejor muchas personas tienen una lista interminable muy bien definida, sin embargo, los que me conocen saben que siempre me he caracterizado por ser bien extrovertida y lo que generalmente sería vergonzoso para alguien como hablarle a desconocidos, subirse en cualquier tarima a cantar (aunque no tenga muy buena voz) o levantarme a bailar sola, son cosas que siempre he hecho de manera natural.

Me pongo a pensar profundamente en el tema y empiezan a salir esas cosas tremendamente extrañas que me ponen roja, me dan dolor de panza o me hacen pasar unos minutos de “penilla”. Me hace gracia este tema porque cada cabeza es un mundo y cada uno tiene penas diferentes, las mías creo que pueden ser las más tontas del mundo.

Empiezo por los cines tan “modernos” que los hicieron como en cuesta para que todas las filas puedan ver bien sin que les tapen las cabezas de los de adelante (bien pensado) pero no es tan divertido cuando uno va al baño y de vuelta se topa a 300 personas de frente y tiene que subir como 50 gradas a oscuras concentrándose en no caerse y ojalá en la parte más emocionante cuando está todo el cine callado. Yo soy tan loca que siento que todos me ven mientras llego a mi asiento aunque sé que la gente pagó por ver la película no a mí.

Siguiendo con este temita, que me inviten a una primera o segunda cita al cine y que la película sea 3D, es lo peor. ¿Han visto esos anteojos? o mejor dicho ¿se han visto con esos anteojos puestos? Uno se ve horrible y todavía no le tiene tanta confianza a la persona, compite casi con que lo vean a uno a las siete de la mañana acabado de levantar.

La parte de las piñatas en una fiesta me encanta, hasta que a alguien se le ocurre traer un pañuelo y empezar a vendar gente con su buena mareadita incluida para que vayan tambaleándose como borrachillos de cantina, para tratar de encontrar el objetivo y darle con el palo mientras se oye a la multitud gritar “oleeeeeeeeeeeeeeeeeeeee”. A mí en esas, no me agarran.

Hay algo que más que pena es como incómodo para una mujer; comerse un choco banano o de esos helados de “palito” enfrente de un grupo de hombres. No hay manera de hacerlo sin que se vea vulgar o piensen en doble sentido.

También puedo incluir en esta lista de pena un momento vergonzoso del año que se llama cumpleaños en el que cuando llega el momento del “canto” siento que las personas a mi alrededor están cantando casi en cámara lenta porque se me hace eterno “ccccccuuuuuuuuuuuuuuummmmmmmmmmpppppple

Eeeeeeeeeeeeaaaaaaaaaaaaaaañññññññññññññññooooooooooooossssssssssssssssssssssssssssssffffffffffffffffffffeeeeeeeeeeeeeeeeeellllllllllllllllllllizzzzzzzzzzzzzzzzzz.

¡Qué momento más incómodo! ¿Qué se supone que hace uno durante toda esa canción? Sin contar que a veces le cantan a uno más de una vez en varios idiomas o en diferentes fiestas. Gracias por alargar la agonía. Doble puntaje si lo hacen en un restaurante en el que hay que disfrazarse de pollo (gracias a mis amigos el año pasado por tan grata experiencia) o en uno de esos en que sale hasta el chef aplaudiendo.

Si de cantadas se trata, qué me dicen cuando uno está en un restaurante tranquilo pasándola bien y de repente entran los mariachis con esa hambre que se huele de lejos de empezar a cantar y moverse diabólicamente sin parar al ritmo del mariachi loco y mientras uno trata de evitar el contacto visual con alguno de sus miembros a algún baboso de la mesa se le ocurre decirles; cantele una a ella yo pago. Tres minutos interminables de sufrimiento con las miradas no solo de todo el mariachi, sino del resto de mesas.

Los invito a pensar en su propia lista de la pena, les aseguro que van a descubrir cosas muy graciosas. Si al leer esto les dio un toque de pena ajena, playadita o se identificaron creo que mi foro de lunes valió la pena.

6 Replies to “!Auxilio, vienen los mariachis!”

  1. Me hizo mucha gracia la verdad, aunque sí, los que nos dedicamos a esto de los mariachis, a veces notamos que todos no les gusta una serenata o similares. Un saludo.

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  2. Ay me reí tanto jajajaja buenísimo este post me sentí tan identificada con la canción que cumpleaños, en serio que hace uno mientras todo mundo canta desafinado y ojalá le agreguen el cha cha cha para hacerlo “más gracioso” peor la agonía, o esos momentos incómodos cuando un amigo o compañero está con usted y le entra una llamada de la pareja para pelear, osea que hace uno? jajaja super bueno este post, felicidades!

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  3. Hasta ahora lo leo, pero eso de las cantadas en los restaurantes ¡qué vergüenza! Todo el mundo se le queda viendo a uno… hasta roja me pongo.

    He salido más victoriosa de las veces que me he caído en la calle, que es con cierta frecuencia; porque inclusive aparece un alma bondadosa que lo auxilie a uno y no le toque juntarse sola, o que por lo menos pregunte “¿le dolió?”, aunque la respuesta sea más que obvia del semejante sopapo que se acaba de llevar.

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