La plaga de los cerohólicos

ceroholicos

Cuidar el cuerpo es súper importante. Cada vez más personas se preocupan por lo que consumen y tienen una mayor conciencia sobre los efectos que causan cierto tipo de alimentos. Amaría formar parte de estas personas, si pudiera mantenerme alejada de las donas.

En respuesta a esto se crearon muchas opciones de comida saludable o light. Entre estas categorías se encuentra la de las comidas y bebidas “cero”. Son todos esos productos en los que nos encanta leer en la etiqueta un cero gigante, porque sentimos que de fijo engordan menos.

Hasta ahí todo iba bien; sin embargo,  hay gente que se tomó tan a pecho esta tendencia que la llevaron a otro plano. Yo los bauticé como los “cerohólicos”.

Estos personajes trasladan la manía de quitarle el máximo sabor y calorías posibles de los alimentos a sus relaciones interpersonales, en las cuales también desean obtener experiencias “cero” que no les requiera un gran consumo de energía ni emoción.

Agrupé a estos peculiares seres en cuatro tipos, pero estoy segura que deben existir más:

Los Cero Azúcar: temen cualquier tipo de manifestación melosa ya sea un detalle, una frase o un gesto,  los rechazan de inmediato ya que simplemente son alérgicos al romanticismo. Ante cualquier amenaza cursi, abortan misión de inmediato, pues de lo contrario sentirán una sensación de ahogo que terminará sofocándolos.

Los Cero Calorías: son muy fríos, desapegados y se mantienen racionales. El involucramiento para nada es lo de ellos, prefieren mantener los pies en la tierra y la mente clara. Cualquier latido del corazón un poco más acelerado es una alerta de que la cosa va mal. Son cazadores de las mariposas en el estómago.

Los Cero Grasa: gente obsesiva a relacionarse con personas que no tengan ni un gramo extra de grasa. Cualquier rollito, llantica o indicio de gordura de un tercero les causa gran desagrado. La celulitis y las estrías ni pensarlo. Constantemente monitorean la comida de quiénes les rodean. Si ve uno aléjese y esconda su hamburguesa.

Los Cero Sodio: aquí el sabor no está permitido, cualquier tipo de pimientica que se muestre ya es demasiado para este grupo. Prefieren las personas con bajo perfil, sin mucho criterio ni opinión y se asustan fácilmente ante personas extrovertidas.

¡Qué pereza vivir en un mundo de ceros! ¿No les parece? No hay nada más rico que debatir en una buena conversación, un par de agarraderas, bailar moviendo los hombros o que a uno le dediquen una canción.

Seguramente ya clasificó a algún conocido en una de estas categorías. ¿Cierto? Por otra parte, si usted mismo quiere ser uno, consulte a su psicólogo más cercano y si no puede dejar de ser uno, mejor refúgiese en su casa porque podría contagiar a otros.

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