Carta de una tía primeriza a su sobrino prematuro

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Mi hermana mayor y yo éramos inseparables, peleábamos más de lo que compartíamos pero creo que es parte del concepto. Crecimos y cuando se incorpora nuestra otra hermana, este amor de trío perfecto madura y las peleas dan paso a una amistad verdadera. Sin condiciones ni límites, algo muy difícil de encontrar en estos días.

Con los años empiezo a sentir la necesidad de ser tía y a presionar a la mayor para que se apure. El anuncio de su boda solo me anticipa que ese gran momento cada vez está más cerca.

Un fin de semana cualquiera, me llama con un tono muy insistente para reunirnos en una cafetería y en cuestión de minutos estamos ahí ella, su esposo, mi mamá, mi tía y yo. Empezamos a hablar de temas varios hasta que la mesera pone una taza sobre la mesa y dice: “Un café para el nuevo papá”.

Sin digerir bien lo que pasa, mi corazón explota de alegría y les digo “tanto que he esperado este momento”. Ahora sé que vas a nacer, de los mejores domingos de mi vida.

Apenas tenés tres semanas y el tiempo de espera va a ser eterno. No sé si prefiero que seás hombre o mujer. Sueño con una sobrina, le cuento a tu mamá y me dice que tiene el mismo presentimiento.

Cada ultrasonido es todo un acontecimiento, todo por fin está pasando. Los primeros meses se pasan lentos, después pasan cada vez más rápido.

Tus papás en la consulta te ven con más detalle y corren a decirnos; !Un hombre! Desde este momento ya sos uno de los hombres que más amo y amaré. Tu nombre es Javier, mi Javi.

Falta muy poco, cada vez tengo más ansiedad y me entretengo planeando tus babyshowers, ayudo a decorar tu cuarto y organizo la sesión de fotos de embarazada de tu mamá, para algún día poder enseñártelas.

En abril celebramos los 60 años de tu abuelo y bromeo con que vas a ser géminis igual que tu tía. ¡Qué lejos se ve junio!

El 29 de abril estoy trabajando y antes de irme a un evento de la oficina en otra ciudad, tu mamá me llama para decirme: ¡Hoy nace tu sobrino!

Vas a nacer más de un mes antes. ¡Oh por Dios! Tanto esperé y ahora no estoy preparada, no pedí el día libre como lo planeé. ¿Por qué hoy, si nunca trabajo en las noches? ¿Por qué a las 35 semanas?

Siento un vacío porque puede complicarse y además no voy a estar. Emprendo mi viaje con el corazón en la mano, sin desconectarme del celular y espero noticias. Ahora ya solo faltan horas.

Mientras finjo poner atención en un salón con 30 desconocidos y a 2 horas de distancia del hospital, recibo la noticia de que naciste.

En ese momento siento un orgullo y felicidad indescriptibles. Corro al parqueo para pedir más detalles. Celebro la noticia, hasta que otro mensaje de tu tía me anuncia que tenés problemas para respirar.

Me desespero más y llamo a todos hasta que tu abuela me cuenta que por nacer ser prematuro uno de tus pulmones no maduró suficiente. Yo estoy sola y lejos recibiendo una noticia tan agridulce.

Nadie me informa más porque ni ellos saben. Contengo las lágrimas y trato de eliminar los horribles pensamientos de nunca llegar a conocerte. Tanta alegría que traés, se transforma en dolor con el paso de los segundos.

Hablo con tu abuelo y su voz es casi de derrota total. ¡No tenés ni una hora de nacido y ya te llevan en ambulancia a otro hospital! Yo prometí cuidarte y ahora no puedo hacer nada.

Tu papá te acompaña sin saber qué hacer, ni para dónde agarrar. Estrena su rol con esta prueba complicada, creo que ese día ni durmió. Tu mamá se porta muy valiente, mientras me devuelvo del evento me la imagino sola en su cuarto y me parte el corazón.

Al día siguiente voy a darle ánimos (según yo). Entro al cuarto y exploto en llanto porque todo me parece demasiado doloroso; los bebés lloran en los otros cuartos, toda la ropita que no podés usar al estar luchando por respirar, todas las familias felices y la nuestra con un cunero vacío. Lloro horas.

Un par de días después recibo tus dos primeras fotos en las que salís entubado, solo, con un pañal y cables por todo lado. Así es como te veo por primera vez, aunque sea en foto. Son mi tesoro, las veo cada vez que puedo y pienso que sos guapísimo.

Tu mamá sale del hospital directo a verte. Tu carita está tapada con una gasa para que no te afecte la luz de la incubadora, nadie te puede alzar, solo tocarte un poquito. Te mando saludos diariamente y me resigno a las reglas del hospital que admite solo a papás y abuelos.

Todo es incierto; 10 días más en la clínica, tal vez 20. Exámenes para saber si tenés algo más, nadie se compromete a dar fechas, al final no estamos seguros de nada.

Celebro tu primera semana viendo un video que te tomaron. Solo, con una bata vieja y desteñida, mientras tu armario lleno de ropita de todos tamaños y colores que ahora de nada sirven. Me acostumbro a la rutina de llamar todos los días a tu mamá y preguntarle tus avances.

Días después, camino a una boda me avisan que hoy salís de la clínica !Ya estás respirando solito! Esa recuperación pronta es una sorpresa hasta para los doctores. Las oraciones y vibras de amigos y familiares sirvieron.

Lloro ahora que estás en tu casa. Lloro toda la misa del matrimonio y lloro más cuando llego a conocerte. Toco el timbre respirando con esfuerzo de tanto moco, mientras tu papá y tus otros abuelos me ven sin entender por qué lloro si ya todo parece estar bien.

Entro al cuarto donde estás con tu mamá, te alzo mientras sigo llorando. Aunque estés pequeño y flaquito sos perfecto, me acabás de convertir en la tía más feliz del mundo. Todo vale por este momento.

Antes de despedirme te recuerdo que la familia y amigos cercanos al final son lo que más vale, debés dedicarles tu tiempo porque nunca te van a abandonar. No te alejés del dolor ajeno, apoyá al que lo necesite porque en esos momentos todo suma.

Por último recordá que si estás aquí hoy con nosotros es porque la vida te tiene un plan.

¡Te amo!

Tía Rebe

14 Replies to “Carta de una tía primeriza a su sobrino prematuro”

  1. Bellisima carta Rebe.
    Javi es un luchador y Dios tiene un propósito muy importante para el que desde ya, tan pequeño, nos toca y conmueve el corazón. Un abrazo a la
    Distancia y espero conocerlo pronto. Ya Danielito va a tener un buen amigo!!!

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  2. Tinca, hiciste que se me pusieran los ojos de caricatura japonesa. Precioso todo lo que escribiste.
    Te mando un abrazo y saludos a toda la familia

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