El Síndrome del PCP (Polo con Plata)

5-POLO CON PLATA

En nuestro país hay varias “buenas familias” que toda la vida tuvieron plata y heredan su apellido y linaje a cada generación.  También existen otras que no necesariamente nacieron en cuna de oro pero que por algún chorizo; o por el contrario, con trabajo duro, alcanzaron una posición social “acomodada”.

Este último tipo de familia, si sabe manejar su nuevo estilo de vida, podrá calzar en la sociedad de manera fluida y natural, como personas de origen humilde pero con educación. Sin embargo, si los colones se les suben a la cabeza y empiezan a hacer loco podría causar un corto circuito entre la jai”  que los condene a la desagradable clasificación de polos con plata. Ojo que la línea es más delgada que un hilo de nylon.

El Síndrome del PCP se manifiesta diferente en cada género:

PCP en mujeres: se caracterizan por el exquisito talento de estar siempre vestidas de marcas finas de pies a cabeza pero con las prendas más feas y extrañas que pudieron encontrar. No obstante, al fin y al cabo es lo que menos importa porque son de marca ;).

En cuanto al pelo buscan al estilista de canal 7, pero terminan saliendo igual que de donde Doña Mirna, porque básicamente rayitos amarillo huevo son rayitos amarillo huevo adonde sea que usted vaya.

En una conversación con sus amigas se refieren a los demás con nombre, apellido y puesto (en caso de que se lo sepan), ya que es muy importante que sepan cuantos dueños, gerentes generales y otras celebridades conocen.

Y en los restaurantes también son muy peculiares; piden “chanpán” y algún sangüche de “prochuto” con ese queso de cabra que es muy sabroso.

PCP en hombres: se identifican por andar en unos chuzos de carros pero con un leve toque personal como unos parlantes diseñados originalmente para un crucero, unas stickers de llamas de fuego en los costados tipo fast and furious (ahora que salió la última película no me quiero ni imaginar) o los más recataditos con aros de algún color “esótico”. Uno los vuelve a ver porque es imposible no hacerlo y ellos solo piensan: “otra que cayó, qué buena inversión”.

A la hora de vestir se cantan con los pequeños detalles, porque aunque les es más fácil verse un poco más finos que las mujeres, en el cuello de la camisa se le asoma la cadenita de oro o el collarcito de pucas en los que son más jóvenes. Otro elemento delator son las benditas medias blancas, cómo les cuesta dejarlas…

Y en un restaurante le piden al mesero tres tipos diferentes de vino que prueba uno a uno mientras mueve la copa y al final escoge el que sea al azar porque todos le saben igual que el vino Clos.

Esta historia no tiene un final feliz porque aunque el polo se vista de seda, polo se queda. Si usted está cerca de ser un PCP, deje de gastar en joyas, cruceros, carros y métase a cursitos intensivos de normalidad que nada mal le van a caer.

*Imagen por Karol Vindas

5 Replies to “El Síndrome del PCP (Polo con Plata)”

  1. Y sin dejar de lado sus mascotas, los hombres unos perrotes que ni ellos los sostienen y las mujeres con perritos pequeños que les entre en el bolso y con unos trajes que no se distingue el pobre perro, jaja, muy buena Rebe

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