Del despido a la vida soñada (Parte II)

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Luego de estar prácticamente segura de que sería despedida en cuatro meses junto a decenas de colegas más, lejos de querer esperar mi liquidación, cesantía y demás pagos, prefería encontrar un nuevo trabajo lo antes posible para no tener que vivir en ese ambiente laboral de angustia e incertidumbre.Empecé a enviar currículos, quería alquilar un apartamento e independizarme para mantenerme motivada pensando en eso y además hacer unas libretas y separadores de libros con la marca de mi blog para vender. Yo no me iba a derrumbar.

En el peor de los casos de que no encontrara otro trabajo al momento de mi despido, me iría a viajar por Asia para terminar como una ganadora aprovechando que no tenía responsabilidades, préstamos, hijos y ni perro.

Menos de una semana después murió de manera trágica e inesperada una persona cercana casi de mi edad y me derrumbé al instante en que recibí la noticia. Ya no quería irme a vivir sola, no tenía fuerzas de ir a entrevistas, el hecho de que en mi actual empresa me dejaran vegetar en el escritorio esperando despedirme era la mejor opción del momento. Puse en pausa todo por varios meses y cuando me di cuenta ya casi llegaba el inevitable Noviembre.

Me enteré del día exacto en que sucedería y armada de valor le pedí a mi jefe que me dijera a qué hora para llegar al trabajo solo unos minutos antes. Como ya había pasado una ola de despidos y de esta todos sabían, el día antes a mí y tres personas más nos hicieron una despedida nuestros compañeros en el comedor, con palabras y regalos. Creo que es la manera más bonita en que han despedido a alguien en la historia de alguna empresa. Nuevamente, yo no tenía grandes responsabilidades, compadezco a mis compañeros que sufrieron al saber que eran el sostén de una casa, hijos etc.  Yo iba feliz.

Al principio salí con gran alivio  y sin la menor idea de qué hacía uno cuando no le caía un sueldo en la cuenta cada quincena. No sabía producir ni un colón fuera de mi trabajo. La opción más obvia era buscar otro antes de gastar la plata que me habían dado.

Con los días empecé a sentirme extraviada y a pesar de que sabía que lo mío fue por un despido masivo, viéndolo fríamente fuera por lo que fuera me habían despedido. Ouchh!!!

Empecé a ir a entrevistas con pánico de que no me contrataran por haber sido despedida, para mi sorpresa nunca le dieron mucha importancia al tema. Fui la última en notar que lo que verdaderamente me aterraba era recibir la llamada en la que me dijeran que el trabajo era mío.

Decidí retomar la idea loca de ir a Asia, siempre había sido muy responsable con mis decisiones y esta parecía lo peor entando sin trabajo, pero me sentía descargada y aún algo triste.

En una mezcla de emoción y miedo, con la mayoría de personas diciéndome que estaba loca, con una maleta de mano y con planes solo para la primera semana del viaje, por fin llegué a Asia en enero. La misión no era ir a encontrarme, era ir a perderme.

En el artículo de mañana y el último, les contaré cómo este viaje cambió todo.

 

 

 

 

 

2 Replies to “Del despido a la vida soñada (Parte II)”

  1. Me encanto este articulo. Sin duda de los mejores y creo que mucha gente se puede identificar con el mismo

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