La trama de la suerte de la fea

1-LA SUERTE DE LA FEA2

Desde el tiempo de las abuelas de las abuelas y quién sabe hace cuántos años más, se heredó una frase muy curiosa dirigida a las personas menos agraciaditas. Este dicho popular se encargó de promover, generación tras generación, una cultura conformista basada en una mentira de algo que nunca existió, ni existirá.

¿La suerte de la fea la bonita la desea? ¡Suave un toque! Debo empezar diciendo que las bonitas están suficientemente ocupadas siendo bonitas (con todo lo que esto implica) y compitiendo con las otras de su especie, como para estar preocupándose por lo que hace la fea y menos aún envidiar su “suerte”. Lo siento, pero creo que eso solo se ve en producciones como precisamente “Betty la fea”,  porque ni siquiera los cuentos de hadas son tan exagerados.

Por otra parte, la fea está jodida si asume que a lo único que puede apostarle en la vida es a la suerte, porque entonces tendría que encontrarse la olla de oro al final del arcoiris, cortar el trébol de cuatro hojas o ganarse la lotería, a ver si acaso.

Traigo a reflexión el por qué la fea, o la que se cree fea (no necesariamente las que se consideran feas, lo son), no deja de hacerse falsas ilusiones de que la bonita podría llegar a envidiar su suerte. Es un hecho que siempre va a tener que pulsearla más, pero no todo está perdido. No es excusa para dejar de perseguir unicornios rosados y simplemente aceptar su realidad.

Aunque el empaque cuenta porque todo entra por los ojos, es innegable que una excelente actitud siempre suma muchos puntos. En caso de que la leyenda de la suerte fuera algo cierta, yo cambiaría el dicho por “la suerte de la que tiene actitud, las demás la desean”,  porque cuando uno es seguro y se la cree, como dirían popularmente, “está sola”.

Prueba de que esto no es algo que crece en los árboles son todas aquellas mujeres que son papas sin sal, que se murieron y no se dieron cuenta o las que son un dolor. Ojo que también existen fealdades de alma y estas son aún más difíciles de arreglar, pero nada es imposible.

Hay que trabajar con lo que se tiene porque al fin de cuentas ¡es lo que hay! Hay que poner manos a la obra, siempre algo se puede mejorar: gimnasio, arreglarse el pelo, cambiarse el look, vestirse diferente y lo más importante, en vez de lamentarse patéticamente frente al espejo por lo que no se tiene o lo que sobra, hay que sonreírse.

Es chiva también una persona con la que se puede hablar de cualquier tema, que disfrute la vida, que haga lo que le apasione y contagie a otros de positivismo. Todo esto equivale a una buena capa de maquillaje o a una talla menos de ropa.

En general hago un llamado a sacarse el máximo provecho y desarrollar todo el potencial posible. Hay que dejar de encasillarse como fea o bonita y abandonar la esperanza de que la suerte por arte de magia caiga del cielo, si no se puede lograr la perfección que establecen los estereotipos, hay otros matices como mujeres atractivas, interesantes, con un “yo no se qué” y ¿por qué no? hasta bellezas exóticas.

Imagen por Karol Vindas

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